...Y VINO Y SE FUE
Y SE FUE Y VINO
Y SE MARCHÓ PARA SIEMPRE
DEJANDO MI IMAGEN VACÌA

ESCRITOS







ME SIENTO TAN POBRE CUANDO VIENES A MI PARA QUE TU DOLOR CONSUELE,
CUANDO NO SABES A DONDE IR
QUE QUISIERA SUMERGIRME EN EL VACÍO DE LA GENTE
MAS NO SOY CAPAZ DE EVADIRME DE ALGO TAN MARAVILLOSO,
TAN REAL Y TAN SINCERO COMO SER NECESITADO POR OTRO.
ME SIENTO PEQUEÑA EN TÚ GRANDEZA, ROTA EN LA ENTEREZA DE TÚ ALMA
PERO AL MENOS ME QUEDA LA ALEGRÍA DE QUE TU SUFRIR
LO DESEAS COMPARTIR CONMIGO.

MADRUGADA DE UN CIERTO AÑO (quien lo conserva sabe con exactitud la fecha)






Caía la tarde, los colores iban palideciendo y a lo lejos el sol desaparecía bajo el agua en una única franja de luz perdiéndose en el mar.
Más tarde empezaron a relucir aquí y allá las luces de las pequeñas barcas pesqueras que iban regresando a la playa. Pronto no hubo sobre el agua color más luminoso que el reflejo de la luna meciéndose sobre las olas.
Frente a la playa el mar era como un enorme cristal oscuro y las estrellas relucientes e hinchadas parecían besar el agua. La gran estela blanca de la Vía Láctea cruzaba el cielo como si de una bandada de gaviotas se tratara.
La luna, alta ya en el cielo, se asemejaba a una gigantesca perla, que con su oriente palidecía la negrura de la noche. La finísima arena se iba adaptando blandamente a mis pies descalzos, hundiéndome en ella poco a poco.
La playa fue quedando cada vez más silenciosa, tan solo podía oírse como un rumor lejano, el sonido de las olas al chocar contra las rocas; ese ruido suave y monótono semejante al que puede oírse en una caracola.
Un sabor a sal se notaba en la brisa, tú imagen venía a mi mente y en mis oídos sonaba como un eco lejano tú voz sobre el fondo de una música .
Mis labios sin querer pronunciaban tú nombre, y decían una y otra vez dos palabras: “TE AMO”.
Rogué para que el viento y las olas te llevaran mi recuerdo, mis palabras, mis pensamientos y mis sentimientos  hacia aquel lugar donde quieras que te encontrases y posase en tú boca mi beso más sincero.
                                                                                   
Un dìa cualquiera de un año muy lejano





En el mar de tu amor se hunden los pescadores de sueños.
Sobre el mar de tù amor me quedé, y en silencio; sentada sobre escamas plateadas por la luna, bajo estrellas de jazmines,  te hice un collar de besos, en el que cada perla era una lágrima; esa lagrima que cae de la luz de aquel astro.


El tiempo no perdona y las alas de tú corazón no supieron tomar la suficiente fuerza como para volar.Y fuiste nube de papel que quedó prisionera entre otras. Y no se si llamarte o decirte que tal vez te quiero... si tal vez, porque en el amor nada es seguro, todo es pasajero.